‘Brexit’. Capítulo I – Un divorcio a la europea

Garon S publicada en Flickr bajo licencia CC  - 2 foto

Protesta en Londres contra el brexit. Imagen de Garon S publicada en Flickr bajo licencIa CC

Artículo publicado originalmente en la revista LA GRIETA ONLINE el 28/7/2016

A los que somos devotos de la causa europeísta, el viernes 24 de junio se nos atragantó el café con galletas del desayuno al ver los resultados del referéndum británico: había ganado el brexit con un 51 % de los votos. Vaya por delante una confesión: me encuentro entre los que, demasiado optimistas, pensamos que ganaría la permanencia, se impondría el pragmatismo; pero no fue así. Los británicos decidieron apoyar la salida llevados, en gran medida, por la emoción. El triunfo de la opción de salida se basó en la magistral campaña a favor del brexit sostenida con  argumentos como el miedo a la inmigración, un ardor

diamond geezer  -little england publicada en Flickr bajo licencIa CC
Muestra de la campaña y sus argumentos. “di no a la dictadura de la UE, recuperemos nuestra soberanía & honor a aqueos que murieron por liberarnos del gobierno extranjero” Foto – diamond geezer -little england publicada en Flickr bajo licencIa CC

patriótico de recuperar poder de decisión y la promesa de redestinar millones de libras para la Seguridad Social británica procedentes de las aportaciones al presupuesto comunitario (350 millones de libras semanales según se mostraba en al autobús de campaña y que no tiene en cuenta ni la devolución al Reino Unido de parte de su aportación, conocida como “Cheque británico”, ni los fondos comunitarios que recibe el Reino Unido),  temas de gran calado entre los votantes, en particular los de mayor edad.  

El éxito que no se vio ensombrecido tras reconocer los defensores de la salida que los principales argumentos de la campaña no respondían a la realidad o cuando la web oficial a favor de la salida hizo desaparecer sus argumentos de más peso a favor de la salida, al poco de anunciarse su victoria.  Desde entonces, hemos entrado en un frenesí de noticias, opiniones y análisis variopintos sobre lo que ¿va a suceder?, lo que hay, no hay, etc… incluyendo una danza macabra de dimisiones en el Reino Unido entre los protagonistas del referéndum, que ha mutado en nuevo Gobierno de coalición entre los que estaban a favor y en contra.

Un mes después de la votación, es hora de pararse un momento, respirar y analizar con un poco más de calma el brexit. ¿Qué  va a pasar? ¿Se acerca el euroapocalipsis? En este primer capítulo repasaremos las pocas certezas y causas que tenemos, los rumbos a los que apuntan los distintos protagonistas y, por último, trazaremos los escenarios más plausibles con lo que sabemos ahora.  

Las certezas

El referéndum ha cabreado a muchos tanto en las jefaturas de Gobierno europeas, como en las instituciones comunitarias y, en general, entre los europeístas. Si hubo una emoción dominante fue la de hartazgo hacia los lÍderes británicos, en particular contra Cameron por convocar el referéndum por motivos puramente de política interior, y  en general por el juego antieuropeo que los políticos británicos han alimentado o tolerado en estos 40 años de membresía del Reino Unido.  A modo de anécdota, quien esto escribe fue testigo en Bruselas, del ambiente de satisfacción ante la eliminación del equipo inglés de la Eurocopa por parte de Islandia; nunca este diminuto país nórdico tuvo tantos seguidores en la capital belga.

Nadie tenía un plan de contingencia. El capricho de los votantes les llevó a elegir la senda contraria a la esperada por todos: Cameron contaba con ganar y salir reforzado, perdió y salió, pero del Gobierno. Boris Johnson contaba con perder por muy poco para poder reemplazar a Cameron como líder de los conservadores británicos y primer ministro de un Reino Unido en la UE (no olvidemos que habiendo sido corresponsal en Bruselas y alcalde

European Parliament  publicada en Flickr bajo licencia CC
Nigel Farage, en el debate post-brexit en el Parlamento Europeo (pese a todo, sigue en su puesto de Eurodiputado) – Foto – European Parliament publicada en Flickr bajo licencia CC

de Londres, él sabía mejor que nadie lo que puede ganar el Reino Unido pertenenciendo a la UE); en su lugar, acabó traicionado por su socio en campaña y fuera de liza por el liderazgo tory. Nigel Farage contaba con perder y seguir viviendo del mismo discurso los próximos 20 años, hasta el punto de que, al cerrar las urnas, daba por ganador a la permanencia . Los laboristas británicos apostaron oficialmente por la permanencia  y, por lo bajo, por evitar que Cameron saliera reforzado del referéndum. El resultado para ellos, por tanto, es pírrico: Cameron se va, pero su imagen se ha visto muy dañada y su líder, Jeremy Corbyn, muy discutido. En el lado de las instituciones, en una mezcla de no vamos a gafarlo y falta de previsión, fue en la semana posreferéndum cuando comenzaron a realizarse proyecciones y escenarios de contingencia sobre lo que suponía económicamente la salida para la UE.

El inglés seguirá siendo la lengua vernácula en la UE y en Europa. Pese al rumor que ha corrido en los días posteriores a la votación, dada su universalidad, desde las instituciones ya se hizo llegar el aviso: el inglés seguirá ocupando su lugar preminente como lengua de trabajo, argumento que sale reforzado si tenemos en cuenta que es la segunda lengua más hablada y enseñada en 19 de los 23 países que no la tienen como lengua oficial. Ni el francés ni el alemán gozan de la fuerza necesaria para poder suplantarlo, ni dentro ni fuera de la UE. Eso no ha evitado un esfuerzo extra por parte de los trabajadores europeos para comunicarse en otras lenguas que no fueran el inglés. A fin de cuentas, ya lo dijo Umberto Eco, la lengua europea es la traducción.

No se va a echar a los británicos que están trabajando en las instituciones europeas. Aunque el Reino Unido salga, los ciudadanos que fueran funcionarios británicos previamente a la salida conservarán su estatus, no pudiendo entrar nuevos funcionarios de origen británico (esto y lo anterior ha sido confirmado internamente dentro de las instituciones europeas). Eso sí, podrán olvidarse de ascensos y posiciones relevantes, ante lo cual, y por si acaso, muchos británicos de las instituciones están revisando los procedimientos para adquirir la nacionalidad de sus cónyuges o la belga. Existe un precedente, el de los noruegos que trabajan en las instituciones: entraron antes de oficializar la entrada de Noruega en la UE, que se daba por hecha, y quedaron en el limbo al rechazarse esta.

¿Qué está pasando ahora? ¿Qué decisiones se han tomado?

La perspectiva de los 27. Para los otros gobiernos y autoridades europeos, si hay que buscar un culpable de la situación, este es claramente Cameron, por convocar un referéndum innecesario. Desde la UE, con Juncker y Schulz a la cabeza, han dejado claro además que no aceptarán trucos ni vueltas: han votado y se irán, hartos de todos estos años de chantaje emocional británico sobre su salida. Es hora de que el Reino Unido pague el precio de esta ruptura y la UE salga lo menos tocada posible, por lo que se está presionando para que inicie el proceso cuanto antes. En algunos estados como Alemania la cosa está más atemperada pero no dejan de ver al Reino Unido como causante de todo esto y no se piensa dar marcha atrás.

La perspectiva del Reino Unido.  Por ahora  busca retrasar el proceso y montar su propia estrategia de salida. Cameron afirmó que solicitaría la salida al saber el resultado del referéndum, pero ahora incumple su palabra. ¿Se trata de una maniobra política para ganar tiempo?, ¿o de un gesto de lealtad institucional para dar paso a la renovación del Gobierno en Reino Unido? Probablemente un poco de ambas cosas, pero más de la primera. Como anécdota sirva el recordatorio que nos daba el investigador del Instituto Elcano Ignacio Molina en una charla de Europa en Suma: durante los últimos 40 años, el Reino Unido no ha realizado ninguna negociación comercial internacional, todas se han hecho desde las instituciones europeas, así que ahora deben volver a dotarse de expertos.

Lo que se ha roto: el Reino Unido ya está fuera. Legalmente, sigue siendo miembro de pleno derecho y todo sigue igual que antes del referéndum pero, desde la perspectiva europea continental, se ha producido una salida mental del Reino Unido. Para las instituciones y los países miembros solo hay dos preguntas: ¿cómo y cuándo saldrá el país? Una semana después del referéndum, hubo una reunión del Consejo Europeo, para tratar el brexit. Reino Unido no estaba formalmente invitado, salvo a la reunión preliminar del encuentro y finalmente a la cena que lo seguía. Antes de confirmarse este último extremo, el chiste en Bruselas era si Cameron se quedaría a la cena de jefes de Gobierno o tendrían que darle una bolsa con la cena para que se la llevase a casa. Le invitaron a la cena, pero ha sido la última; en septiembre, el Consejo Europeo se reunirá de modo extraordinario en Bratislava y en esta reunión el Gobierno británico no está invitado.

 

Imagen de (Mick Baker)rooster publicada en Flickr bajo licencia CC
Papeleta del referéndum sobre la salida de Reino Unido de la UE. Imagen de (Mick Baker)rooster publicada en Flickr bajo licencia CC

¿Y ahora qué puede pasar?

Aquí van los aportes más subjetivos de un servidor, pues la bola de cristal se niega a dar una predicción fiable. Les voy a plantear varios escenarios extremos para ir situando la imagen.

Empezamos con lo que probablemente no vaya a pasar, ¿estamos ante el principio del fin? Aquí me hago eco de la respuesta del presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker: «No»  (recomiendo que vean el vídeo). Internamente, desde las instituciones y principales gobiernos, se tiene miedo a un efecto en cadena más que a la salida del Reino Unido y, en este caso, es Holanda y la candidatura del xenófobo y euroescéptico Freedom Party, liderado por Geert Wilders, la que encabeza la lista de potenciales salidas del proyecto europeo. También se han mencionado países como Francia, con Marine Le Pen y el Frente Nacional, Austria, Finlandia o Hungría; pero resulta mucho menos probable una salida —aunque no se puede descartar que Finlandia o Hungría apuesten por entrar en una segunda velocidad, lenta, de integración europea frente a un núcleo más avanzado en caso de gobiernos claramente euroescépticos. Aplicando una visión de veterano de estas batallas, quédense con el dato: la potencial salida de Holanda tienen nombre, nexit, mientras que el resto no.

¿Divorcio traumático o de terciopelo? ¡Haya calma! Ni los carnets de conducir tienen por qué dejar de ser válidos, ni el acceso a la sanidad en países comunitarios tiene que cerrarse a los británicos, ni todos los europeos que viven en las islas deben volver al continente.

En lo que puede pasar, el caso más extremo sería un divorcio traumático en el que las partes no se entiendan y vayamos a una suspensión de todos los tratados, programas de colaboración y las cuatro libertades: libre circulación de capitales, mercancías, servicios y la (principal) libre circulación de personas. Sería un escenario dañino para ambas partes,  con incontables pérdidas económicas y un ambiente de tensión política que no favorece a nadie. ¿Es posible? Sí, pero poco probable.  Por otro lado, el escenario de terciopelo sería uno con un Reino Unido con un estatus especial, donde todo lo trabajado hasta la fecha sigue teniendo validez y el RU está fuera de las instituciones comunitarias.

Entre esos dos límites y pasado el estupor y la rabia iniciales, el sentido común (es decir, el mutuo beneficio) podría imperar sobre otras voluntades y la negociación de salida se haría de la forma más constructiva posible. Entonces, si salen ¿todo podría seguir igual? No exactamente. La City londinense, la ciudad financiera por excelencia del Viejo Continente, basa gran parte de su fuerza en pertenecer al mercado común. Al salir de este, estaría por ver el impacto real y las empresas que se irían, ya que no es lo mismo tener tu capital financiera en un país díscolo pero dentro que en un país de fuera de la UE. Algo que los Estados miembros no van a tolerar. Y prueba de ello es que distintas capitales comunitarias: Dublín, Fráncfort, París o incluso Madrid, se han postulado para ocupar el puesto de Londres.

Y un detalle que hay que tener muy en cuenta es que la prensa económica mundial tiene su sede en Londres, así que la presión mediática a favor de los intereses  británicos, y su consecuente creación de opinión e influencia en la economía mundial, será un factor que seguir de cerca.

El Reino Unido no se marcha. Una solución de película:  ¿y si, después de todo, el Reino Unido no se va? Se han planteado varios escenarios.  algunos han especulado que el Parlamento escocés podría bloquear la petición de salida, que lo haga el actual Parlamento británico, o que la nueva primera ministra no la solicite nunca. Por ahora, el descrédito de estas opciones sería difícilmente soportable para cualquier político y, por tanto, son opciones muy poco probables. El escenario más plausible es el de la elección por mayoría abrumadora de un nuevo primer o primera ministra que incluya en su programa un retorno/no salida de la UE en unas futuras elecciones. Esto permitiría a un Parlamento renovado bloquear y deshacer el acuerdo de salida.  Por ahora, el nuevo Gobierno liderado por Theresa May parece dispuesto a agotar la legislatura (le quedan tres años y medio) y consumar el brexit, así que este escenario va perdiendo posibilidades y dudo que el clamor popular para convocar un segundo referéndum o revocar el primero se mantenga después del verano. De los caminos que abre el nuevo Gobierno de coalición británico, hablaremos en un segundo capítulo.

En clave interna británica, Escocia e Irlanda del Norte es probable que busquen relanzar, o al menos poner sobre la mesa, un nuevo referéndum sobre la cuestión de su permanencia en el Reino Unido. ¿Es legítimo? Bueno, junto con todas las transferencias de competencias que obtuvo, la segunda razón por la cual ganó la permanencia de Escocia  fue seguir en la Unión Europea- Sin esa razón, resulta hasta lógico que relancen su consulta. En el caso de Irlanda del Norte, es innegable el efecto apaciguador que ha tenido la libre circulación entre el norte y sur y la pertenencia de ambos lados al ámbito comunitario. Imponer nuevamente fronteras podría ser un motivo de peso para retomar la causa unionista.

Desde la perspectiva europea, recurriremos a los padres fundadores, en particular a Jean Monnet, quien dijo  aquello de que «los hombres no aceptan el cambio más que en la necesidad y solo ven la necesidad en la crisis». Así que llegados a este punto, la UE puede estar ante una oportunidad inmejorable de avanzar. Sin el Reino Unido, se quita el freno a un gran número de posibles reformas: la unión fiscal europea (sin contar al Reino Unido, las cinco principales economías europeas utilizan el euro), el Ejército europeo (uno real y no sobre el papel), un cuerpo de fronteras común, mayor integración policial, etc.  Y aunque haya países críticos con estos avances, como Polonia o Hungría, su dependencia de políticas europeas como la agrícola (Polonia salvó su sector agrícola del bloque ruso gracias a la PAC) y los fondos estructurales (son receptores netos de fondos europeos) es un punto que tarde o temprano les obligaría a transigir en el marco de una UE de dos velocidades.

Y finalmente, si se va,  ¿cuando se irá el Reino Unido?  Siguiendo al pie de la letra el Tratado de Lisboa y el artículo 50 en concreto —por ahora, único manual de instrucciones existente—, en dos años a partir de la solicitud de salida se habrá de hacer efectiva la misma. Efectivamente, la clave es «a partir de la solicitud». El Gobierno británico lo sabe y busca retrasar la solicitud al máximo para poder armar su estrategia. Algunas fuentes indican que será ¡a comienzos de 2017! Sin embargo, los 27 y las instituciones europeas

Garon S publicada en Flickr bajo licencia CC
Protestas a favor de la permanencia – ¿quien podía pensar que algún día veríamos a los británicos (a varios miles al menos) manifestandose a favor de la UE y su permanencia? Foto -Garon S publicada en Flickr bajo licencia CC

presionan para que haga lo contrario: presentarla cuanto antes. Así que lo más probable es que se produzca en octubre-noviembre tras el Consejo extraordinario de Bratislava y cuando los efectos del aislamiento británico en la UE se refuercen. No obstante, si tenemos que apostar por una fecha para la desconexión (suponiendo unas negociaciones relativamente amistosas), la idónea sería mayo de 2019. Es decir, agotado el tiempo de negociación, la ruptura se haría efectiva con las nuevas elecciones al Parlamento Europeo, lo que permite desalojar a los 73 eurodiputados británicos y tener repartidos sus escaños entre los 27 estados restantes.  Además, en esas fechas, se podría negociar con pleno conocimiento (es decir, saber si el Reino Unido aporta y cuánto, como otros estados externos a la UE) el nuevo marco presupuestario 2021-2028 y las líneas de ejecución del mismo.

Hasta aquí lo que tenemos, en el próximo capítulo hablaremos del nuevo gobierno británico y sus posibles estrategias.

Epílogo:  para acabar, fíjense en una noticia que pasó desapercibida entre todo el ruido generado, el 28 de junio, la alta representante de la UE (es decir, nuestra ministra de exteriores) presentó la nueva Estrategia de Seguridad y Defensa. Se trata de un documento clave, del que hablaremos otro día, cuya presentación quedó arruinada por el brexit.

 

 

 

#SOYUIMP – Jueves, 3 Septiembre (3er día)

(artículo publicado originalmente en la web del Movimiento Europeo)

 (viene del día 2) Y vamos con el tercer y último día en nuestro #marcoincomparable favorito. Una jornada que podemos calificarla como la más técnica del curso, con momentos apasionantes e inesperados. Abrió las intervenciones D. José María Gil-Robles

Manuel Delgado-Iribarren, Eugenio Nasarre, Jose María Gil Robles, Francisco Aldecoa)
Manuel Delgado-Iribarren, Eugenio Nasarre, Jose María Gil Robles, Francisco Aldecoa)

(expresidente del Parlamento europeo) con su charla “ El Parlamento en la Unión Europea. La contribución española”. Con el cargador de anécdotas europeístas lleno , les invito a que le escuchen alguna vez, como el hecho que el Tratado de Maastricht se publicó en el BOE , dos meses después de su entrada en vigor a nivel europeo (aclaración en España, las leyes no entran en vigor hasta que se publica en BOE, así que por dos meses vivimos en un limbo “legal” que nadie quiso ver) .

Don José María , durante su charla nos vino a recordar lo que importa desde la perspectiva de los parlamentos nacionales como es el el control de los presupuestos nacionales desde Bruselas, pues “la política no dirige la economía, como nos ha recordado la crisis actual” o que “ un verdadero parlamento no es sólo una asamblea legislativa, lo ma´s decisivo es que controle el poder” . Pero la gran lección de alguien con su experiencia vino con el recordatorio de que al Parlamento Europeo no se le ha regalado nada, los poderes que ha adquirido en los últimos años (con las reformas de los tratados) han sido fruto de una larga lucha con el resto de las instituciones y aún le queda (control sobre el eurogrupo, troika y otros) y un aviso “Las cosas que se consiguen (en la construcción europea) están en peligro ¡siempre! Tenemos que defenderlas

 

Le siguió Manuel Delgado-Iribarren, quien se estrenaba en la plaza #marcoincomparable de Santander. Con su charla “El Parlamento de España en la Unión Europea. Evolución y perspectivas de futuro”. De corte técnico, para aquellos creyentes de la lejanía de Bruselas de nuestras instituciones, supuso un buen repaso de todo lo que han ganado las cortes en estos últimos años , frente a la creencia popular de que no pintan nada, entre otras cosas nos recordó que el El Secretario De Estado para la Unión Europea comparece en el parlamento para explicar los temas previstos en el Consejo, así como los comisarios europeos que han venido a España para sesiones PUBLICAS de control en Congreso y Senado. Finalmente con el tratado de Lisboa, también salieron ganando nuestras cortes, pues prevé una participación directa de los parlamentos nacionales en la política europea . Y como nota relevante, para que luego la gente diga que en el Parlamento no se ponen nunca de acuerdo, Todos los #Tratados de la #UniónEuropea han sido aprobados por el 90% de los diputados (de lo poco que sus señorías están de acuerdo sin distinción)

Y vamos con la última, pero no por ello menos relevante, charla de la Catedrática de Derecho Comunitario Araceli Mangas (también conocida como “la del libro” pues su libro es de obligada referencia para todo el que quiera estudiar más el tema ) sobre “Contribución de España al acervo jurídico-político de la integración” . Siendo sinceros, el título da un poco de pánico si no se especialista,

Araceli Mangas con 10 sentencias por banda...
Araceli Mangas con 10 sentencias por banda…

afortunadamente, la profesora Araceli fue capaz de arrancar un discurso que lejos de ser aburrido, fue todo lo vibrante y energético que el derecho comunitario puede ser. Primero recordando como España , por una vez, “llegó a tiempo de coger el tren de la historia” (y nuestro trabajó nos costó subir) y como nuestras contribuciones en la Unión , han beneficiado no sólo ha nuestro país sino a los demás estados miembros que vinieron después, sean en la definición de fondos o del espacio de libertad, seguridad y justicia (euroorden , cooperaciones judiciales, etc..) aunque también hubo espacio para un tirón de orejas patrio pues últimamente, nos intentemos escaquear de la adopción de las leyes en europeas, al punto de ser casi el último de la fila ( con Grecia e Italia ¡y los ingleses de los primeros!)

 

No obstante, lo más impresionante vino después, pues a semejanza de A.Perez Reverte relatando las glorias de los tercios viejos dando estopa al hereje, esta vez eran nuestros pescadores y abogados los que le daban al inglés donde más duele, ¿en la entrepierna? No, en la cartera. Así, armados del derecho comunitario, como si de picas y arcabuces se tratara, y por campo de batalla el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (a fin de cuentas no quedaba muy lejos de Flandes) presentamos batalla los españoles (y el resto de europeos) por nuestros derechos y ganamos quedando para esto para usos posteriores (véase, sentando jurisprudencia ), aunque no fueron sólo los británicos los que probaron nuestras habilidades ( y más concretamente el peso del derecho comunitario) en el terreno judicial   (sentencia factortame, asunto lomas, sentencia ayuntamiento de milan, entre otras).


 

Los participantes :

IMG-20150903-WA0001
la diversión está en las aulas y fuera. Europeistas divertidos 🙂

Por último, una mención a los que allí estuvimos, aunque nos llevamos un bonito diploma de recuerdo, el verdadero tesoro que nos llevamos fue la gente que conocimos. En total fuimos unas 40 personas de diversos países (no sólo comunitarios) y procedencias (grupos de debate, federalistas europeos, paneuropeos, simpatizantes del movimiento, periodistas, mundo académico,blogeros y más) todos dispuestas a aprender y hablar sobre Europa en el #marcoincomparable al mismo tiempo que disfrutamos. Una pequeña muestra del variopinto universo de los ciudadanos europeos en los que recae la labor del proyecto europeo, pues ya lo dijo uno de los padres del invento “no unimos países, unimos personas”.

CN4l8usWgAA0m2J
Asistentes unidos en la diversidad, como una UEntidad que “no” recordamos 😉

#SOYUIMP Miércoles, 2 Septiembre (2º día)

(artículo publicado originalmente en la web del movimiento europeo )

(viene del dia 1)  Abrimos el segundo día, en nuestro #marcoincomparable, con dos ilustres protagonistas de esos 30 años de España en la UE, en su caso , no te cuentan un libro, ellos son el libro, estuvieron allí y por su manos pasaron muchas de las responsabilidades de la aventura Española en Europa. Estamos hablando del embajador Raimundo Bassols y el exministro y comisario europeo Pedro Solbes.

Retrato del curso
Una imagen vale más que 1000 palabras

El embajador Bassols con su ponencia sobre “La negociación del ingreso de España en la CEE” nos dejó una colección de recuerdos de los momentos que marcaron nuestro acceso a las comunidades. Su relató parecía un thriller de los de  Hollywood (pero aquí, en Europa y con nosotros, España, d protagonista), con una situación al límite (la nuestra), una dura lucha (diplomática) por ser tenidos en cuenta y una transición que parecía un trapecista sobre el abismo, presidida por una frase del Rey Juan Carlos I “Europa deberá contar con España. Los españoles somos europeos”, negociaciones llenas de diálogos sutiles y un vecino (Francia) en plena relación amor-odio con nuestro posible acceso para concluir en un final apoteósico un 12 de junio de 1985 con nuestra firma del tratado de Adhesión (para los detalles precisos les remitimos a las obras del embajador Bassols)

A este apasionante relato le siguió, otro igualmente apasionante por parte de Pedro Solbes (ministro, comisario europeo, etc..) que tomaba el relevo en el tiempo del relato del embajador y lo desplazaba al ámbito “de Las transformaciones de la economía española en el ámbito de la Unión Europea”. Con un discurso lleno de secretos (o se concluimos de lo bajito que hablaba ) repasamos los grandes hitos dentro del entramado económico de la UE y también los miedos de donde partieron ¿cómo entrar ante una Francia que se opone y Reino Unido reclama lo suyo? Alemania, si la misma que hoy día nos parece la mala de la película, puso el dinero para limar aspereces y callar quejas ¿se podrá cobrar el iva en la Europa sin fronteras? Se pudo y se sigue pudiendo ¿cómo salir de la crisis del 1995 (qué no fue pequeña precisamente)? Con una moneda común, así nació el Euro. Y ante las dudas de si nos habría ido mejor fuera del euro con la crsis actual, una anécdota genial que conserva toda su validez :

“¿por qué quiere España entrar en un sitio lleno de goteras(las comunidades europeas)?” – preguntó Simone Veil (Presidenta del Paralmento Europeo en 1979-1982)

“Si, pero es que fuera llueve mucho más”- respondió Eduardo Punset, el del pan bimbo, el programa redes (y las neuronas dichosas) y en la época, responsable de la entrada de España en las Comunidades europeas.

.

IMG-20150901-WA0022
No sólo de europeismo vive el hombre. Alimentando el buche.

Nuevamente acudimos a nuestra cita con el alimento terrenal (no somos de piedra , ver foto) y un par de horas después seguimos con el turno de los representantes (directos) del pueblo, la Mesa Redonda “El futuro de España en la Unión Europea” a cargo de 2 eurodiputados y un diputado. Abrio la tarde Juan Carlos Girauta Vidal, eurodiputado por el partido Ciudadanos, repasando algunos de los retos pendientes en el ámbito político de la UE y la necesidad de cambios para mejorarla, citando a uno de los padres fundadores, aunque lo más relevante, para un novato en esto del parlamento sería su recordatorio de los mecanismos de control de la labor de los parlamentarios ¿es usted de los que piensa que se tocan las narices? Puedes aquí puede comprobarlo y le adelantamos que si espera ver como viven del cuento, se equivoca, trabajan y duro, pero siempre pueden preguntárselo ustedes mismos.

Le siguió Jonás Fernández, eurodiputado del Partido Socialista, repasando algunos de los fallos de la UE en la crisis, pero aún con eso, hemos de ser optimistas sobre el papel de la UE y tocando temas polémicos , para algunos, como es cesión o no de soberanía de los países a la UE, dejo sobre la mesa una buena reflexión “debemos dejar de hablar de ceder soberanía , porque los estados han perdido la soberanía (por la via de los hechos, como ha sido la última crisis económica) y la que pueden hacer es recuperar soberanía a través del proyecto europeo”.

Cerró la terna el diputado del Partido Popular Eugenio Nasarre, quien llevando los temas de casa al ámbito europeo, como la reforma de la constitución , nos indicó que es “el momento de poner más Europa en la Constitución”, profundizar en una Europa más federal (ver enlace para más señas) pues “los desafíos existentes (ISIS; refugiados; Rusia, etc..) sólo tienen solución en una dimensión Europea” y de pasó dejo unas cuantas referencias la Europa Federal que tanto anhelan unos y acongoja o repele a otros.

De izda a derecha  : Manuel Delgado-Iribarren, Juan Carlos Girauta Vidal, Jonás Fernandez, Eugenio Nasarre, Pedro Solbes, Lucas Lopez,Raimundo Bassols, Miguel .A Benedicto, Francisco Aldecoa

De izda a derecha : Manuel Delgado-Iribarren, Juan Carlos Girauta Vidal, Jonás Fernandez, Eugenio Nasarre, Pedro Solbes, Lucas Lopez,Raimundo Bassols, Miguel .A Benedicto, Francisco Aldecoa

Ya semos europeos

(Continua en día 3)

JUNCKER para principiantes/for dummies – I entrega

Esta artículo fue publica en El Nuevo Federalista el 8 de Agosto de 2014

 

Estimado lector,

escena 14- cierre

Soy consciente que en las fechas que nos encontramos usted se plantea muchas cosas, por  ejemplo:  a qué piscina ir, qué tapa tomar, si tinto de verano o cerveza y, en última posición, su  curiosidad por conocer al nuevo electo presidente de la Comisión. Por eso visita esta página y por  eso mismo, para ponerselo fácil, desde JEF-UEF y su publicación, el Nuevo Federalista-sección “Ya semos europeos..¡UE!”, hemos  decidido ofrecerle nuestra guía de “Juncker para principiantes”, con cuya lectura confiamos salga  refrescado, informado y en forma para afrontar victorioso cualquier tertulia de verano con los  amigos. Bueno, vamos al relleno de la aceituna, ejem..al tema, así que nos van a permitir ponernos en su lugar y plantearnos las mismas dudas que a usted le asaltan y a las que daremos    respuesta :

1.-Bueno este señor ¿quién es? ¿de dónde viene?

 JEAN-CLAUDE JUNCKER, “juan“ o “juanito“ para los íntimos, nació en 1954, en el Gran Ducado de Luxemburgo; el segundo estado miembro más pequeño del UE (ejem…sobran comentarios) donde vivió y se crió felizmente. Como buen europeísta, su vida también quedó marcada por la guerra, en este caso a través de su padre, quien fue reclutado forzosamente para luchar en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

 2.-Sí, pero ¿ tiene estudios?

A su manera tuvo su Erasmus: durante su juventud estudió en 3 países, ya que cursó la educación primaria en Belvaux (Luxemburgo), la secundaria en la población belga de Clairefontaine, para completar el bachillerato en la Ciudad de Luxemburgo. Finalmente, en 1975 se matriculó en la Facultad de Derecho (en Europa una de las carreras más difíciles) de la Universidad francesa de Estrasburgo, licenciándose en 1979, es decir, a curso por año, demostrando que el chaval estudiaba y de paso nos habla 5 idiomas.

 3.- Vale, tonto no parece que sea pero ¿qué ha hecho desde el 79?

Efectivamente la fecha es lejana y ya desde entonces al Sr. Juncker (que no tenemos tanta confianza) le gustó lo de la política, en lugar de ponerse a ejercer en un bufete puso sus conocimientos jurídicos al servicio del Partido Popular Social Cristiano (CSV/PSC), y a la tierna edad de 28, allá por el 82, fue nombrado secretario de Estado de Trabajo y de la Seguridad Social. El chaval apuntaba maneras de político trabajador, tal es así que 2 años después le nombraron ministro de trabajo y en 1989 le sumó la cartera de Finanzas (algo que más adelante será clave, como veremos) con la que seguiría hasta 2009 (se ve que le gustó la cartera)  y desde enero de 1995 y hasta diciembre 2013, casi 19 años, fue Primer ministro del Gran Ducado de Luxemburgo. En este período ganó tres elecciones generales consecutivas y encabezó cuatro gabinetes de coalición (con liberales o con socialistas, según saliese) así que algo bueno tenía que ser.

Resumidamente, su gestión fue liberal conservadora en lo económico y más progresista en la protección social  (¡toma frase de tertulia!) y su mandato coincidió con varios años de envidiable prosperidad económica (Luxemburgo tenía la mayor renta per cápita de la UE)  previamente a la llegada de la Gran Recesión que en Luxemburgo fue menos intensa que en otros países de la eurozona (sigue teniendo la mayor renta).

 

4.- Bueno, algo mal habrá hecho ¿no? ¿O es un santo?

Efectivamente también nuestro protagonista se vio salpicado por los escándalos, en particular, el que acabó con su posición de Primer ministro, cuando salió a la luz pública el escándalo de las escuchas a las primeras autoridades del país por parte del servicio secreto luxemburgués (sí, es así, nos sorprendió tanto como a usted  ¡Luxemburgo tiene servicio secreto!). Un servicio, en teoría, bajo el control del propio Juncker,  pero como se comprobó, andaban un poco descontrolados, hasta el punto que el propio Juncker  acabó espiado. A pesar de esto, volvió a presentarse a las elecciones y fue el más votado pero no consiguió asociarse ni con los socialistas ni con los liberales, quienes se entendieron por su cuenta.

En otro ámbito, también resultó algo controvertida su defensa del secreto bancario y las ventajas fiscales y económicas del Gran Ducado, al punto de estar considerado un paraíso fiscal, pues a fin de cuentas, es de lo que vive el país (un cuarto de su economía es esto).

 

(CONTINUARÁ…¡y prometemos una exclusiva!)

¿Para qué votar el 25 mayo? Un ciudadano y su paella

Este artículo fue publicado en El Nuevo Federalista el 21 de mayo de 2014

 

Ante las próximas elecciones, invitamos al lector a hace una pequeña reflexión para que vea como está en juego lo que realmente importa, las cosas de comer.

Permítame el lector comenzar con una disculpa, en tanto que europeísta, cargo con el pecado de “aburrido”, nos llenamos la boca de palabras, o palabrotas, europeas  pensando que todo el mundo lo ve y entiende igual, ciertamente para usted, ciudadano con sus preocupaciones diarias, muchas veces el tema europeo ni le va ni le viene, con toda la razón, se lo hemos explicado fatal, así que me van a permitir que use el mecanismo más sofisticado que conozco para explicar porque le interesa votar el 25 de mayo, usaré LA PAELLA.

¿Cómo? muy sencillo, piensen en una familia de 28 miembros, los abuelos, tíos, padres, primos, etc. que se reúnen para comer paella ¿Qué harán? ¿Cada uno su paellera, su cazo de arroz, su bombona de butano, sus tropiezos? o ¿Una gran paellera donde se combinan todas las aportaciones? piense que cunde más y tendrán el lector los presupuestos comunitarios servidos y  con ellos las políticas europeas, pues de eso se trata de hacer mejor algo juntos, que por separado saldría peor y/o más caro. Ahora bien, la paella hay que cocinarla ¿quién se encarga? pues como se trata de una paella muy grande vamos a necesitar 3 cocineros: el  Chef-Comisión, el Chef-Consejo y el Chef-Parlamento. Los tres, en equipo, se encargarán de cocinar nuestra estupenda paella: el Consejo propone la receta y la Comisión la lleva a cabo, pero ¿qué pasa si a usted le gusta más “socarrat” el arroz? ¿O con más verdura? ¿O pollo? ¿Quién vigila que no se guarden parte del arroz o que no pongan todo el empeño en cocinar un buen plato? ¿Qué cocinero vigila que a usted se le oiga y se le haga caso? ¿Quién evita que el primo alemán imponga su receta? ese es el Parlamento Europeo.

Con su voto, usted le está diciendo al cocinero como le gusta la paella, como quiere que sea y lo que quiere que tenga, por supuesto con tantos comensales habrá que encontrar un punto intermedio, pero si quiere que lo suyo se tenga en cuenta, tendrá que hablar y se habla votando. Le propongo que busque los cocineros más serios, sus eurodiputados, aquellos cuyas propuestas realmente le sirvan al final su plato de paella que tanto merece usted, como ciudadano europeo y que toma la forma de políticas contra el desempleo, Erasmus, I+D, ayudas a la agricultura y pesca, fin del roaming en Europa, vuelos baratos. Y un largo etc.

Nota aclaratoria – este artículo se publico antes que el proyecto “Ya semos europeos ¡UE!” tuviera su forma definitiva y por la circunstancia de las elecciones , no tenía gracia publicarlo 2 meses después de las elecciones.