Aventura en el museo III. Exposición permanente (de 1946 al presente)

Este artículo es continuación de la exposición temporal y la exposición permanente (de 1800 a 1945). Acabamos de salir de la tercera planta para subir a la cuarta.

Planta 4: Post-guerra, reconstrucción y Guerra Fría.

Acaba la guerra, comienza el trabajo de reconstrucción del continente, marcado a su vez por la guerra fría que comienza.

Y en este revoltijo, despuntan los intentos de reconstrucción europea, no sólo en lo material, sino en lo político. En el área donde se nos explica, se suceden unas columnas con los principales hitos e intentos. Aquí tienen su rincón de gloria nuestros amigos de los federalistas, pues durante la guerra se había escrito el documento fundacional  “ Por una Europa libre y unida. Proyecto de manifiestomanifiesto de Ventotene para los amigos. Ambiciosos, más aún para la época, los federalistas no han dejado de buscar la unión federal para le continente. Como medio para la prosperidad y sobretodo la paz. Entre sus propuestas más visionarias están los “euros” (ver imágenes),  40 años antes de su creación y puesta en circulación en la UE.

 

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Quienes pensaron que esto de las Comunidades Europeas era un ladrillo … tenían razón. En la imagen podéis ver un ladrillo o lingote de acero europeo, tuvieron que cortarle la última vocal porque no cabía.

Además de la federalista, otras propuestas vieron la luz y entre ellas, la que puso la semilla de la Unión Europea que hoy conocemos. La propuesta o declaración Schuman leída un 9 de mayo de 1950 abrió el camino para la creación de la Comunidad del Carbón y Acero y posteriormente las otras dos comunidades, pocos años después, la Comunidad Económica Europea y la Comunidad de la Energía Atómica (Euroatom) con el Tratado de Roma de 1957.

 

 

Zastava 750
El Zastava 750 fabricado bajo licencia de FIAT en Yugoslavia 1978. Photo de la House of European History, Brussels, Belgium.

Y con todo los años 50-60-70 son años de cambio para los europeos, se extiende la seguridad social, las vacaciones pagadas son un derecho ahora inquebrantable y tener un coche propio pasa a representar un cierto estatus, además de un medio de disfrutar la libertad de movimiento. En este rincón del museo podemos ver precisamente todos esos objetos que simbolizan el nuevo estado de bienestar del ciudadano europeo. Recomendamos probar el Zastava750, algo así como un 600 de nuestros abuelos o padres, todo una experiencia entrar en él.

La Memoria del Holocausto.

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Una prenda para simbolizar el recuerdo de las personas que se perdieron en el holocausto “Joseph’s Coat” Darmstadt, 2001 Ritula Fränkel, Nicholas Morris © European Union 2016 / House of European History, Brussels, Belgium.

Y dentro de la vorágine de crecimiento de Europa en los años 60 y 70, surge un elemento clave de nuestro pasado, la memoria del Holocausto. Es cierto que al acabar la guerra se produjeron los Juicios de Nuremberg y se dio a conocer la gravedad de la persecución y exterminio hacia el pueblo judío. No obstante, todo ello quedó relegado a un segundo plano por los traumas y carestías que había dejado la guerra, seguido de las prisas por la reconstrucción. A partir de los años 70 resurge la memoria del Holocausto y se da forma a su recuerdo para que no pueda ser borrado. Europa debe recordar el horror para evitar repetirlo.

 

Y bueno, antes de que te lo saltes, recomendamos el vídeo que repasa los 50 años de la Unión. A nuestra croqueta le llamó especialmente la atención por el interesante tono crítico del mismo, alejado de un simple tono triunfalista,  donde se menciona la decisión de no ampliar (por unos años) más la UE tras la entrada de Croacia o  la mala gestión, sobretodo de cara a la ciudadanía, de la crisis económica de estos últimos años.

Una vez visto el vídeo, levanta el trasero del asiento y ve a las escaleras, es hora de subir a la quinta planta.

Planta 5: Certezas que se desvanecen, nuevo mapa de Europa e hitos de la integración.

En esta planta todo se acelera, en “pocos años” asistimos a la  caída del muro y el hundimiento de las ideologías que tan eternas nos parecían. Vale el “comunismo soviético se cayó con todo el equipo, pero al otro lado, nos quedamos algo desnortados pues nos acababa de fallar el enemigo de siempre (a todo se le acaba cogiendo cariño), Europa se enfrentaba a nuevos retos.

Caída del muro y las ideologías se hunden.

Efectivamente desde finales de los 70 hasta los años 90, vemos como lo que parecía inamovible se tambalea. El crecimiento de los 30 dorados llego finalmente a su fin. Se producen protestas sociales, el pleno empleo desaparece y al mismo tiempo el proyecto europeo va evolucionando, se realiza la primera elección directa de los miembros del Parlamento Europeo y desde entonces todas las que la han seguido, la última en 2014. Años movidos que marcarán nuestro presente.

Hitos.

El "trono" europeo -firmas no espadas
Como no había espacio para poner un sofá donde quepan todos, mejor una silla donde todos puedan sentarse cómodamente.

Y en estas Europa parecía que se reafirmaba apretando el acelerador de su proyecto y de eso se trata en las siguiente vitrinas. En ellas vemos como en poco más de 20 años la cosa ha avanzado y mucho. Desde la perspectiva de una silla “Europa” con todos los autógrafos detrás, que a algunos podrá recordarle al trono de hierro de Juego de Tronos, pero este tiene unas diferencias clave. Para empezar esta no pincha, no tiene espadas por detrás, sino firmas. Las de todos los  lideres-representantes políticos  de los ciudadanos europeos, dando libremente su acuerdo a unirse al proyecto. Además, a silla está acolchada más cómoda que un trono de hierro, representando que todos pueden sentarse y sentirse cómodos dentro del proyecto europeo.

 

Columna de papel-acervo comunitario
80.000 páginas de papel que simbolizan todas las leyes, reglas y demás que ha producido Europa y a la cual se tienen que adaptar todos los estados miembros. Sabemos de buena tinta que están trabajando para reducirla.

Detrás de la silla, resulta particularmente interesante la columna de papel visible que ejemplifica lo que ocupa todo el acervo comunitario (leyes y reglas europeas).  80.000 páginas en un solo idioma, todo un tocho, pero también una representación de hasta donde ha llegado el invento.

Y alrededor de este tocho, uno puede ver distintas momentos clave de la historia comunitaria más reciente, entre ellos, nuestro “favorito” por la carga emocional y el choque que supone encontrar juntos el mayor de los éxitos, el programa Erasmus, con el mayor de los fracasos (como proyecto común) que ha sido la crisis de los refugiados en estos últimos años.

planta XXX vitrina refugiados - erasmusEn una vitrina, a la izquierda, tenemos un chaleco salvavidas y otras pertenencias de los refugiados que han cruzado y siguen cruzando el mediterráneo, a su derecha, los recuerdos de una estudiante Erasmus, el programa que poco a poco está creando una nueva identidad europea.  Chocante, contradictorio y también definitorio de una Unión, capaz de lo mejor (por la vía de la acción) y de lo peor (cuando no sigue sus propios principios).

cita umberto ecco.jpgY  al girar sobre nosotros mismos y dar unos pasos, nos encontramos con un muro, pero no uno cualquiera, sino uno cargado de libros que son diccionarios en todas las lenguas europeas y más, que nos recuerda una de las gran verdades europeas a través de una cita inmortal de Umberto Eco. Para lo bueno y lo malo,  somos un pequeño continente babeliano, donde hablamos montones de lenguas y para comunicarnos, sin perder el fondo de nuestra cultura y nuestro sentido, la traducción es una necesidad.

De aquí ya pasamos a la sexta y última planta ¿con más dudas que certezas?

Planta 6: Reflexión.

Entramos en una plana mucho más diáfana que las anteriores, donde se nos abre un espacio de reflexión, no sin antes ofrecernos un par de apuntes que nos ayuden en ello.

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Medalla del Premio Nobel de la Paz que recibió la UE en 2012.

En las primeras vitrinas podemos ver destellos de cómo nos ven desde fuera a los europeos y luego hitos ¿controvertidos? como la medalla por el Premio Nobel de 2012, para algunos muy merecido, para otros totalmente inmerecido. ¿tú que opinas?

Y siguiendo la reflexión sobre Europa, nos sirven algunos pensamientos más, como la cita de Jaques de Goff  (historiador francés experto en europa medieval) quien dijo: “¿No ha sido el espíritu crítico uno de los instrumentos esenciales de los europeos?” 

O el pensamiento de Jay Winter– (historiador norteamericano especialista en Primera Guerra Mundial) quien afirmó: “Para entender la integración de Europea (de los últimos 50 años), tienes que entender la desintegración de Europa (de la I GM).

Entonces, ¿qué es la memoria europea? ¿Qué te hace sentirte europeo? ¿Cuál es nuestro patrimonio europeo? No hay una respuesta correcta, sólo nuestras reflexiones como ciudadanos europeos y así llegamos al final de nuestra visita.

Europa 1957-2007
Una pequeña reflexión gráfica de como ha cambiado Europa en 60 años. Europe: 1957 versus 2007 Por Pierre Kroll -Pierre Kroll collection, Liège, Belgium

Quede claro que esto fue solo un pequeño recorrido, si has llegado hasta aquí solo queda aprovechar la oportunidad cuando vayas por Bruselas para visitarlo, ya sabes que esta Casa-Museo no es un parque temático para eurofrikis, es simplemente un sitio para aprender y darle un buen meneo a las neuronas ¿Aceptas el reto?

P.D  Acuérdate de devolver la Tablet cuando salgas. ¡Que has dejado tu DNI/Pasaporte/Carnet de Conducir en prenda!

Si quieres volver a la exposición temporal, pincha aquí.

Si quieres volver a visitar la primera parte de la exposición, pincha aquí.

 

 

FELIZ SEMANA EUROPEA

Artículo publicado originalmente en La grieta el 13 de Mayo de 2015 ¡Estamos de fiesta! Como si de la Semana Santa se tratase, hace un par de semanas vino cargada de toda una romería de eventos y aniversarios cruciales para Europa, unidos de manera única e indivisible, y sobre los que habitualmente pesa un profundo desconocimiento u olvido. Permítanme que les distraiga del fragor electoral local español y les hable un poco de lo que significaron las efemérides de esta semana: armisticio de la II Guerra Mundial, firma del Tratado de Londres y el Día de Europa, para todos nosotros. Retrocediendo en el tiempo, volvemos a finales de abril de 1945: las tropas aliadas avanzan liberando Europa  y el que fuera el poderoso Tercer Reich alemán se derrumba a ojos vista. Adolf Hitler se suicida en su guarida de Berlín un 30 de abril y, pocos días después, Alemania firma la rendición incondicional, el 8 de mayo de 1945 (70 años nos contemplan desde entonces) con los aliados occidentales, y el 9 de mayo con los orientales (Rusia). Hasta aquí la parte más conocida, aunque sea por los desfiles en la Plaza Roja que salen en las noticias cada 9 de mayo. El fin de la guerra trajo consigo el inicio de nuevos intentos por unir un continente que se encontraba en una situación lamentable tras ser el origen y epicentro de dos conflictos mundiales en treinta años, manteniéndose a flote gracias a la ayuda americana (Plan Marshall a la cabeza). En esta tesitura, se abrió en Europa un baile de proyectos unificadores de diversa índole, desde lo puramente económico, a algo más político, así como variaciones en los estados participantes de cada proyecto. Los resultados también fueron variados, así que, para no dispersarnos, nos centraremos en los que a la postre acabaron siendo más relevantes y genuinamente europeos. Un 5 mayo de 1949, tres años después de aquel discurso de Winston Churchill en la Universidad de Zúrich, en el que reclamó “unos Estados Unidos de Europa y la creación de un Consejo Europeo”, se firmaba el Tratado de Londres (al que se adhirieron Bélgica, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Suecia y Reino Unido) y con él nacía lo que se conoce como Consejo de Europa. En su gestación, todo un parto, se enfrentaron dos formas de afrontar la realidad y la solución a los problemas europeos: mientras los centroeuropeos apostaban por el compromiso y la asunción de obligaciones a través de un tratado; los periféricos, con Reino Unido a la cabeza  (lo de los Estados Unidos de Europa era más nominal que otra cosa), apostaban por un foro de diálogo y negociación sin compromiso alguno. lagrietaonline_Feliz-Semana-Europea_foto-2-181x300Finalmente, la postura periférica se impuso −e incluso cumplió el deseo revanchista de excluir a Alemania en un primer momento− y las esperanzas depositadas en el Consejo de Europa como solución a los problemas europeos se vieron  truncadas. Sin embargo, el Consejo de Europa aportó cosas interesantes a Europa, ya que acabó dando lugar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y en 1955 inventó una bandera (el autor se inspiró en la imagen de la virgen de la catedral de Estrasburgo)  e instituyó un himno (la Introducción a la 9ª de Beethoven, o Himno de la alegría) para Europa. Símbolos que en 1986 tuvieron a bien apropiarse las Comunidades Europeas con gran éxito, y, tal es así que el Consejo de Europa se tuvo que inventar otra bandera…

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Los dos protagonistas : Monnet y Schuman.

Entre aquellos que quedaron defraudados por el fracaso del Tratado de Londres, estaba un francés que tomó muy buena nota. Se llamaba Jean Monnet y exactamente un año (y cuatro días) más tarde  iba a lanzar una iniciativa que cambiaría la historia de Europa. Con el apoyo de Robert Schuman, ministro de Exteriores de Francia, diseñó un plan: una Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), con la que buscaba afianzar la paz europea, integrando a Alemania (en vez de aislarla, como proponía la mayoría) y controlando los dos recursos clave para la guerra en aquel momento (carbón y acero), apoyar su reconstrucción y, de paso, lidiar con el problema de producción y desajustes de mercado entre los productores de ambos materiales. Todo esto quedó explicado en una declaración de tres páginas (el primer borrador fueron 25)  que leyó Robert Schuman un 9 de mayo de 1950 en el Salón del Reloj en el Ministerio de Asuntos Exteriores francés. No por casualidad, cinco años después de la rendición de Alemania,  se le tendía la mano y se recordaba que 6_n“Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”.  La CECA reunió a Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda e Italia (lideradas por grandes hombres como Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi o Henry Spaak, dispuestos a apostar todo su capital político en el proyecto). Si alguno echa de menos a los británicos, que no se preocupe: aprendida la lección del Tratado de Londres, al Reino Unido se le invitó a salir cuando quedó claro que no pensaba comprometerse lo más mínimo en este proyecto. Desde entonces, el 9 de mayo fue la fecha elegida para conmemorar el nacimiento de las Comunidades Europeas y, posteriormente, la Unión Europea. Y puede que incluso, si Dios quiere (literalmente) se convierta en un futuro en la festividad de San Robert Schuman, pues su condición de devoto católico de profundos y coherentes valores cristianos  ha llevado a  solicitar su beatificación. No obstante, este no sería el último proyecto nacido al calor de un mayo primaveral. En mayo de 1952, el Tratado de la Comunidad Europea de Defensa (CED) se firmaba por los mismos países que habían firmado la CECA, con el propósito de crear una verdadera Comunidad de Defensa, con recursos, mandos y soldados comunes e independientes, todo ello en plena Guerra Fría y sin tutela norteamericana. Calcule el lector el nivel de la apuesta… ¿Dónde fue a parar esto? Pues quiso la Historia que Francia, unos meses más tarde, con una IV Republica inmanejable y su Asamblea Nacional controlada por los diputados gaullistas, se arrepintiera de haber firmado el Tratado, rechazando su ratificación (paso necesario para que el Tratado tenga verdadero valor), quedando esa Comunidad Europea de la Defensa como la gran asignatura pendiente en Europa, y así hasta el día de hoy, 65 años después (ejemplo donde los europeos no somos los más aplicados de la clase). Así que si tienen un rato, les invito a que echen la vista atrás y brinden por esa idea que nació hace 65 años entre las cenizas humeantes de lo que era Europa, que tomó forma de discurso en la voz de Robert Schuman, para reconciliar enemigos y garantizar un futuro común. Una idea, convertida en proyecto, fruto de un proceso de ensayo y error, en cuyo  camino quedaron el Consejo de Europa o la CED, hasta convertirse en la Unión Europea que hoy conocemos Este proyecto, lejos de darlo por concluido,  es algo vivo, en construcción permanente (algunos dirán crisis, de lo que hablaremos en detalle otro día) que nos ha permitido avanzar hasta cotas difícilmente imaginables hace 65 años, ¿recuerdan la peseta o el marco alemán?¿las colas en las fronteras? ¿el dinero que costaba viajar un fin de semana a cualquier parte? ¿o si existía el Erasmus? Y en clave local ¿el dinero que ha recibido nuestros campos o nuestras infraestructuras? pero al que aún le quedan muchas semanas europeas que celebrar hasta darla por conseguida y poder decir que nunca más habrá guerra entre nosotros.