#BienvenidaBecUE – viviendo el esfuerzo colectivo.

Hoy toca ponerse emotivos, el pasado 18 de octubre, nuestra croqueta pudo ser testigo de uno de esos eventos que parecen fríos e interesados (por tener lugar en el corazón de la euroburbuja*) pero con el tiempo su recuerde se vuelve tierno y entrañable (como las croquetas de la abuela).

¿De qué hablamos?

Pues del evento de bienvenida (presentación con networking) a las nuevas croquetillas…ejem…a los nuevos becarios españoles en las instituciones europeas, organizado por BecUE.

¿Qué es eso de BecUE?

logo becueDespués dicen que los españoles son desorganizados por naturaleza, así que alguien se equivocó de país o estos chicos nos salieron rebeldes. Hace un año y pico, un grupo de becarios españoles en las instituciones (algunos ya con larga experiencia en asociaciones), viendo que les faltaba algo apoyo en el apasionante pero, muchas veces, demasiado extenso y liosillo mundo de las instituciones europeas, se lanzaron a montar una organización que les diera el apoyo que a ellos les faltaba. Poco tiempo después, nación lo que hoy se conoce como BecUE  para darse apoyo mutuo y ser plataforma desde la que lanzar nuevas iniciativas.

¿Por qué tierno y entrañable?

Si no fuese porque las croquetas no lloran…ejem..resulta la mar de tierno y emotivo poder asistir a la llegada de los nuevos becarios (échenle unos 50 que había allí), ver sus caras expectantes, ávidas de conocer más y mejor el entorno institucional europeo que les rodea. En su mayoría son jóvenes que acaban de terminar sus estudios, han superado el infiernillo del  proceso de selección de becarios para prácticas** en las instituciones (o bluebook para los amigos) e inician una nueva etapa que desconocen hasta donde podrá llevarles.

 

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Aquí algunas instantáneas del evento. Todas las imagenes en BecUE

Cierto es que algunos  se lanzan a  esta etapa como becarios más atraídos por su profundo europeísmo, otros más por las buenas oportunidades profesionales (ingredientes ambos compatibles y presentes en todas nuestras croquetillas…ejem..becarios ) y todos bien recubiertos de pan rallado hecho con harina de ilusión, ganas de aprender y  disfrutar de unos meses sean memorables (vamos como un Erasmus universitario pero concentrado en la euroburbuja).

¿De qué  se habló en la presentación?  

Ya que organizaba BecUE, sus principales responsables aprovecharon para hablar de la  historia de la asociación, su organización y sobretodo sus áreas de actividad. Esto último nos llegó especialmente al relleno, pues lo definen en 3 pilares , como antiguamente los tratados europeos, todo un homenaje a la construcción europea.

En particular tienen el menú (muy bien) organizado como sigue :

  • Pilar I –Promoción de la presencia de españoles en las prácticas de la UE. Quede claro que no es una cuestión de “nacionalidad”, sino de oportunidad. Muchos jóvenes por España (vengan de donde vengan) no conocen la posibilidad de realizar prácticas en las instituciones europeas, o como hacerlo, así que aquí cumplen una gran labor social y divulgativa (se les da bien,  lo vimos en Granada este año ;-).
  • Pilar II – Acompañamiento (allá donde haya un becario español en instituciones europeas, estarán ellos apoyando) . Se trata de que todos los socios puedan sacar el máximo partido a su estancia de becarios, sea profesionalmente u organizando eventos y actividades fuera del trabajo que les permitan expandir sus horizontes. Estas actividades pueden ser puro cerveceo para hacer networking, debates, visitas a centros oficiales etc… Añadimos que aquí gusto mucho la organización de un encuentro con corresponsales españoles en Bruselas, ya llevan dos y  pinta que este año habrá otra.
  • Pilar III – Desarrollo profesional. Pilar creado  para compartir oportunidades laborales por toda Europa, apoyarse mutuamente en los procesos de selección europeos (EPSO) , seminarios para la mejora de las aptitudes profesionales, etc…  (gente práctica como ven).

Después de hablar de los pilares y mostrar todo lo que BecUE puede hacer por los becarios, que no es poco, llegó el  turno de presentación de otras asociaciones que también pueden ser de utilidad para ellos, en este caso  AEFICE.

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Momento “chapa” del representante de AEFICE. Eso sí, la gente no se durmio, que siempre es positivo.

AEFICE es la asociación que aglutina a los funcionarios españoles en las instituciones europeas y que también promueve el apoyo mutuo, compartir ofertas de trabajo y otras oportunidades de interés para aquellos que quieren desarrollar su carrera en las instituciones. Sin olvidar hablarles del pequeño gran fiestón del día 24 para los funcionarios españoles y amigos que han montado. ( “we work professionally , we party professionally too” que dicen los angloparlantes).

Posteriormente, ya durante el networking (con una cerveza en la mano, como es “obligatorio” en Bruselas)  se unirían  CLENAD (asociación de expertos nacionales ) y la CRUE (conferencia de rectores y universidades españolas).

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La prueba de que ahí estuvimos. La croqueta no se la ve porque es bajita.

Finalmente, antes del turno de preguntas y respuestas, con nocturnidad y alevosía aprovechamos para hablarles de Ya Semos Europeos y su utilidad  para ellos  ¿por nuestras recetas de cocina? ¿por nuestro humor hilarante? Va a ser que no, más bien por nuestros post sobre los procesos de selección EPSO y que del drama de los exámenes pasen a las risas del triunfo.

 

¿Conclusión?

El esfuerzo común es bueno.  En YSE quedamos eternamente agradecidos por la oportunidad de estar ahí, es bonito ver como la gente sigue siendo capaz de actos generosos, organizarse para entre todos conseguir un bien común mayor. Cierto es que uno puede acercarse a asociaciones como BecUE solo para mirar por su interés, pero de ser así, con el tiempo, la energía y generosidad de la gente se agota.Si le damos la vuelta a la tortilla, uno además de velar por sus intereses, contribuye a la causa, el beneficio para ella o él,  vendrá multiplicado.

Aquí os dejamos un par de aclaraciones :

*¿Qué es la euroburbuja? Es la expresión con la que se conoce al barrio europeo de Bruselas, donde se encuentran las instituciones y especialmente a toda la gente que trabaja, vive y se mueve en su entorno. Si el tema europeo no te gusta, es mejor no acercarse, te puede salir una urticaria de las gordas.

** ¿Qué es eso de prácticas en la Unión Europea? La mejor respuesta la tienes en este link , ya sabes que en YSE no nos gusta perder el tiempo y si alguien lo explicó estupendamente , como los amigos de BecUE, no vamos a intentar superarlo.

La conspiración : la “verdadera” historia de Europa y las croquetas

Este artículo fue publicado orignalmente el 22 de Enero de 2015 en el Nuevo Federalista (aqui)

Estimado Lector, el pasado 28 de diciembre desde Ya semos europeos ¡UE! le hice partícipe de un gran descubrimiento, la conspiración que había dominado la historia europea en los dos últimos siglos ¡Las croquetas! Habían sido protagonistas de la historia europea y usted sin saberlo…

Pero aquí estamos para remediarlo y permítame que comience mi relato en el lejano 1789, en la Francia borbónica (la de los Borbones,  la del Bourbon era otra cosa), reinaba un tal Luis XVI, de manera no especialmente brillante y poco original (cuando 15 antepasados tuyos se han llamado Luis ¿qué esperas?), la economía no estaba boyante y las cosechas iban de mal en peor. Para colmo, la nobleza en su parra, tal es así que  según los rumores, su señora esposa, la Reina Maria Antonieta, al enterarse que la gente no tenía pan para comer dijo “que coman brioche”… y por lo bajini añadió “y que coman croquetas”. Pero por aquel entonces, estas eran un manjar reservado a unos pocos, lo que aumentó el descontento, ya se sabe, malo pasar hambre y encima si es con recochineo….

El cabreo fue en aumento y un buen día, un 14 de julio, un incauto oficial se dejo el tupper con croquetas en el  trabajo (la Bastilla-prisión se llamaba la oficina) corrió el rumor entre el pueblo de París que había unas croquetas en el fuerte y allí que fueron a asaltarlo (la versión oficial dice que fueron a por armas, munición y liberar unos prisioneros).

La cosa no dejó de degenerar, cual croquetilla al aire en un día soleado y en breve, el Rey estuvo sin trabajo y sin cabeza poco revolucióndespués, a lo que le siguió un baile de las sillas entre los jefes de la revolución, donde abundaron las recetas de cómo gobernar y de cómo preparar las croquetas (la “época del terror” lo llamaron, no por la cantidad de ejecuciones, sino por lo duras que estaban las jo… croquetas de la época) y así continuó  hasta que llegó un corso cuyo destino también estuvo marcado por el mencionado manjar.

Napoleón Bonaparte nacido en Córcega y apodado de pequeño (y de mayor, que alto no era mucho que digamos) como “el croqueta” por sus compadres corsos. Este mote le repateaba profundamente tanto que, de sentirse más corso que todos los demás corsos juntos, decidió sentirse francés (“que las croquetas tienen grandeur  y elegancia” dicen que dijo). Así que el  amigo Napoleón acabo en Paris, repartiendo estopa y revolución por la ciudad y como era bueno en eso, un rato largo, pues fue ascendiendo. Por muy dedicado que estuviera al trabajo, eso no le impidió enamorase, además de si mismo, de una mujer mayor que él, Josefina, por la cual profesaba un amor incondicional, surgido de las croquetas que esta le preparaba (“como las de su mamá”, efectivamente hasta los más grandes tienen debilidades)

Pero su celo por expandir la revolución era una tapadera, el código civil napoleónico escondía al final del mismo un anexo  un recetario de cocina! Y en él, su artículo más valioso era la receta de las croquetas. Este era el arma secreta de Napoleón, venía con toda la intención de extender la dominación croquetera francesa por toda Europa (ver imagen para más señas).

nap y croNo obstante, sus planes chocaron con los irreductibles españoles, quienes ya disponían de su propia receta y buenos somos para esas cosas, “¡a mi no me toques las croquetas! “ fue el grito del 2 de Mayo, lo de defender al Rey Fernando VII (un rey empanado) fue un adorno posterior. Al mismo tiempo, por Europa, aprovecharon el error de Napoleón de irse a comer croquetas a Moscú para ponerlo en su sitio, batalla arriba y abajo, primero en la Isla de Elba, aunque no por mucho tiempo. Napoleón volvió con ánimos y recetas renovadas, pero el asunto le duro 100 días, después de eso, la masa se le quedó incomible (en un lugar llamado Waterloo, cuentan las crónicas).

Con la caída de Napoleón se reunieron los poderes europeos de la época en Viena (por eso del escalope y que invitaba un tal Metternich, que era de allí) donde acabarían compartiendo recetas y repartiéndose el pastel (del postre).

La cosa estuvo algo inestable durante las siguientes décadas, pero sería en los años 1860 que Europa volvió a moverse, los Prusianos, unos tipos un poco agriados por no comer muchas croquetas, decidieron que todos sus primos comían mejor y era hora de unirlos…

Pero eso es otra historia…(continuará)